Hubo un día en el que los vecinos de Torrejón alzaban la mano tras la sesión plenaria para transmitir sus dudas a los concejales electos. La resolución de las cuestiones vecinales ocupaba el final del pleno, labor que los ediles acometían ante sus compañeros de gobierno, de oposición y de ciudad. Hoy, las preguntas ansiosas de ser respondidas se trasmiten por el registro municipal, para ser contestadas en un máximo de 30 días por carta.
El reglamento de participación ciudadana rige los canales de interlocución entre los vecinos y los concejales. Uno de los apartados a tratar es el de ruegos y preguntas en el pleno, cuando la oposición transmite su retahíla de cuestiones sin espacio entre las mociones. Cuando el portavoz socialista, Guillermo Fouce, y su homólogo de IU, José Fernández, finalizan su discurso, el primer edil indica el nombre de los autores de las preguntas vecinales recogidas por registro. Y nada más.
No se especifica cuál es la pregunta y mucho menos su respuesta. La exposición pública de las dudas vecinales para su postrera respuesta ya no existe en Torrejón, donde la modificación del reglamento de participación ciudadana contó con el beneplácito de PSOE o IU. “Lo integraron en un paquete de medidas de austeridad al que no nos podíamos negar”, recuerda Fouce. Durante las últimas sesiones plenarias, ya se han vivido situaciones de tensión a este respecto, debido a la frustración de algunos vecinos manifestada a la conclusión de la cita mensual en el Salón de Plenos.
El régimen de participación en Torrejón tomó un nuevo rumbo en el pleno de julio de este año con la última actualización del reglamento, que equipara la situación a la de la vecina Alcalá. En el municipio complutense no se contesta a preguntas vecinales a la conclusión del pleno, disyuntiva que difiere con la de San Fernando y Coslada. En los otros dos grandes municipios del Valle del Henares ni siquiera es necesario registrar las preguntas antes de ser emitidas.
En un principio, antes de la llegada de Rollán, los concejales no conocían qué preguntas les serían transmitidas al finalizar el pleno. Cuando el gobierno se tiñó de azul, los ediles continuaron contestando en público, previo conocimiento de la pregunta, que apenas aceptaba réplicas y servía para acotar la cuestión. Finalmente, en julio, el Ejecutivo local aprobó el reglamento que reserva la contestación de las preguntas a una carta privada.
UPyD denuncia “opacidad y falta de trasparencia”.
“Hay un acuerdo global de los tres partidos para quitar la palabra a los vecinos en los plenos. Reclamamos que se vuelva a instaurar ese derecho”, indica el portavoz de UPyD Torrejón, Luís Miguel Martín, cuya formación enarbola la crítica a esta directriz municipal. El partido magenta, sin representación municipal tras los comicios de mayo, es un habitual de la bancada reservada a los vecinos en el Salón de Plenos.
Desde ahí, observa el desarrollo de la sesión, pero no tiene la capacidad de transmitir dudas a su conclusión. “En el artículo 29 del anterior reglamento se decía que los vecinos podían participar y explicar las preguntas pertinentes. Eso se ha suprimido por orden del PP y complacencia de PSOE e IU”, aclara Martín. “Cuando Pedro Rollán llegó ya se aseguró de que las preguntas se tuvieran que meter por registro para preparar la contestación”, comenta que político, a cuyo alcalde “no le gustaba el turno de preguntas, ya que tras hacerla no nos dejaban hacer alguna réplica si no nos quedaba claro”. “Hay una falta de trasparencia preocupante. Este Ayuntamiento es demasiado opaco, ya que nos han callado la voz con la ley del rodillo”, añade Martín, que no apresa diferencias entre “lo de ahora y que se realicen los plenos en el Salón de Plenillos”. |